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·· Recuento de Hidratos
de Carbono
En el documento de
planteamiento dietético
concluimos en la importancia de cuantificar
los hidratos de carbono para un uso
óptimo de las bombas de infusión subcutánea
continua de insulina.
La
dieta por raciones o equivalencias es la de uso
más habitual en nuestro medio y como conocemos
se asienta sobre la clasificación de los
diferentes alimentos en 6 grupos: Farináceos,
Verduras, Frutas, Lácteos, Proteicos y Grasas
(algunos autores, como Mª del Mar Ruperto y
Cristina Cañibano utilizan 2 grupos más para
incorporar bebidas y varios).
Para cada grupo de alimentos se establece una
“unidad-ración”
que equivale a
10g
de hidratos de carbono, de proteínas o grasas
según el grupo de que se trate[1].
Para el manejo
de la insulina se utilizan las raciones de los
grupos de carbohidratos,
y los otros grupos (proteicos y grasas) se
pueden usar más de manera cualitativa para
mantener la dieta dentro de los objetivos
energéticos y saludables.
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Una simplificación
práctica, dado que en una comida mixta es
irrelevante la procedencia de los hidratos de
carbono, es establecer un único grupo para
todos los carbohidratos
(farináceos, frutas, lácteos y ciertas verduras
como patatas), dejar libre las verduras de hoja,
y no cuantificar proteicos y grasas mas allá de
las consideraciones cualitativas.
El recuento de
carbohidratos es la forma directa de cuantificar
el contenido de este nutriente en los alimentos.
Consiste simplemente en sumar, para cada
comida, los gramos absolutos de
carbohidratos contenidos en cada alimento.
El dato en gramos viene reflejado en
cualquier “Tabla de Composición de Alimentos”,
o bien, para productos elaborados, en la
etiqueta de “Información Nutricional” del
producto. Como el dato viene reflejado como
contenido por 100 g de alimento, deberemos pesar
el producto o conocer la cantidad exacta a
tomar y efectuar el cálculo oportuno.
El recuento de carbohidratos se utiliza
en el Reino Unido desde hace muchos años, pero
solamente se valoró como método de interés en
los EE.UU. desde el comienzo del Diabetes
Control and Complications Trial (DCCT) y a
partir de la expansión, en los últimos años, de
la terapia intensiva de insulina, y del
uso de las bombas de insulina.
En
el uso práctico del recuento se siguen algunas
reglas sencillas como, por ejemplo, omitir los
hidratos de carbono en aquellos alimentos
completos que contengan menos de 5 g de
carbohidratos. Sin embargo cuando un plato está
compuesto de múltiples ingredientes con un
cierto contenido de hidratos, es conveniente
sumar todos ellos dado que entonces es posible
llegar a un valor significativo en el computo
total.
La fibra normalmente está incluida en el total
de hidratos de carbono, pero al ser estos muy
complejos y no ser digeridos, no van a tener un
impacto en la demanda de insulina. Si la
cantidad total de fibra de un plato excede de
los 5 g, se descontará del recuento total de
carbohidratos.
Un ejemplo de Recuento comparado con el
uso de
Raciones y para un menú de comida, sería:
El recuento de
hidratos es un método más preciso que el
empleo de raciones, pero si tenemos en
cuenta la fibra en el ejemplo anterior
llegamos a resultados muy similares. Pues en
el primer caso y redondeando cifras
consideraríamos un aporte de 91g - 7g = 84g
frente a 80g si usamos raciones. Sin embargo
pueden darse algunos casos de desviaciones
mayores.
Resulta obvio decir que en cualquiera de los
métodos que utilicemos es preciso el
adiestramiento de la persona diabética en
una planificación dietética saludable
y en el manejo de la técnica, aunque
habitualmente los usuarios seleccionados
para terapia con bomba de insulina suelen ya
tener un grado de instrucción dietética, al
menos de manera teórica, muy aceptable.
La ADA establece tres niveles de
aprendizaje:
El primer nivel es el básico en el que las
personas han debido aprender a diferenciar
los grupos de alimentos y a reconocer
aquellos que son ricos en carbohidratos;
además deberán ser capaces de hacer
intercambio de alimentos, adaptar pesos a
volúmenes e identificar menús equivalentes.
En el segundo nivel, manteniendo lo ya
alcanzado, deberán identificar el efecto de
la alimentación, la medicación y la
actividad física sobre su glucemia.
En el tercer nivel se llegará a
ser capaces
de ajustar las dosis de insulina en función
la relación entre Unidades de insulina y
gramos o raciones de carbohidratos (UI/g ó
UI/r)
Los usuarios de bombas de insulina deberían
de alcanzar este tercer nivel. Para la
utilización óptima de los recursos de la
bomba de insulina, es de gran importancia la
cuantificación del aporte de hidratos de
carbono, por lo que se deberá desarrollar
esta habilidad en el usuario
En cualquiera de ambos métodos que
utilicemos (recuento de carbohidratos o
raciones) será necesario que se tenga en
cuenta un periodo de adaptación para
aprender a cuantificar los alimentos que van
a usar.
Para ayudar a cuantificar de manera precisa,
se aconseja pesar los alimentos y medir el
volumen de los líquidos, así como leer las
etiquetas de los productos elaborados para
saber el contenido exacto de la porción que
se ingiere. El grupo de educación
diabetológica del Hospital Clínic de
Barcelona (Margarida Jansà y Mercè Vidal)
recomienda la translación de raciones a
elementos comunes, como cucharas, platos,
vasos, etc. Es útil el empleo de fotografías
con los platos más comunes y en cantidades
variables (ver los trabajos de Gemma
Salvador, y Anna Porta y Mercè Bergua).
Wolpert y otros, en aplicación de los
principios recogidos por el
DAFNE, se
inclinan por el uso preferente de
recuento de
carbohidratos
ya que permite un uso más flexible de la
dieta y un mejor empleo de los recursos de
insulina.
En cualquier caso, se
utilice raciones o recuento de
carbohidratos, se recomienda que para
ajustar eficazmente las dosis de insulina
frente a las comidas, se registren las
raciones o la aportación de carbohidratos,
el bolo de insulina utilizado y los efectos
sobre la glucemia.
[1] Prestar
atención pues algunos usuarios que
consultan datos por Internet pueden
confundirse ya que el sistema de raciones
utilizado en los EE.UU. y auspiciado por la
ADA, es diferente dado que las raciones de
carbohidratos son de 15 g, (excepto para los
lácteos que emplean 12 g), pero en el caso
de los alimentos proteicos la base es de 7 g
y para las grasas de 5 g. Algún autor
español (p.e. Antuña de Alaiz) basa sus
recomendaciones en el modelo norteamericano.

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RELACIÓN DE DOCUMENTOS
DISPONIBLES
·· Cuidados de la piel en
la zona de infusión
·· Verificando la
infusión basal
·· Planteamiento dietético
··
Recuento de
Hidratos de Carbono
·· Cálculo general para el
bolo de insulina
·· Tipo de bolo
·· Bolo corrector
·· Comprobación de los
índices
·· Bibliografía
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