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Cómo enfrentar psicológicamente el diagnóstico de la diabetes

Aceptar el cambio de estilo de vida que supone esta enfermedad es uno de los factores esenciales

La diabetes es una enfermedad crónica que conlleva una serie de cambios en la vida cotidiana de quien la padece. Por ello, al principio, su diagnóstico puede inquietar tanto a la persona que la sufre como al núcleo familiar.

No obstante, si se trata adecuadamente, el paciente y su entorno acabarán acostumbrándose y normalizando la nueva situación.

Desde la Fundación para la Diabetes, declaran que “para algunas personas, el diagnóstico de la diabetes supone el inicio del fin de su relación con la glucosa”, lo que puede suponer para el paciente un revés al tener que decir adiós a ciertos alimentos o costumbres.

El diagnóstico de la diabetes requiere un proceso de aceptación, adaptación y habituación

Para que el ‘debut’ de la diabetes no suponga una crisis para la persona diagnosticada, los especialistas insisten en que uno de los factores principales es comprender y aceptar la enfermedad. Esto supone ser consciente de lo que es ser una persona con diabetes y los riesgos que existen.

En este sentido, entender los distintos aspectos que aparecen tras el diagnóstico de la enfermedad contribuye a que el paciente disfrute de una calidad de vida mejor y sus niveles de glucosa en la sangre sean estables.

La habituación a la diabetes también es un factor fundamental. Al inicio de la enfermedad, es necesario un tiempo para que el paciente se acostumbre a su nuevo estilo de vida.

Esta etapa no siempre resulta fácil. Sin embargo, el apoyo de los familiares y amigos y la ayuda de los profesionales sanitarios hacen que el paciente se habitúe al diagnóstico de la enfermedad de una forma más óptima.

Por otra parte, la diabetes es una enfermedad que invita a quien la padece a seguir una serie de hábitos saludables. En este caso, mantener una dieta equilibrada y realizar ejercicio físico son dos de los aspectos más conocidos.

Pero también es  importante que las personas con diabetes sepan que hay otros hábitos psicológicos igual de beneficiosos. Un ejemplo de ello es la constancia en el ritmo del sueño o el autoajuste de las emociones mediante prácticas como la meditación, lo cual ayuda a que los pacientes tengan una vida psicológica y emocional más saludable.