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Diabetes gestacional, ¿qué es y cómo se trata?

La diabetes gestacional es la presencia de glucemia alta durante el embarazo en mujeres que antes de la gestación no tenían diabetes (en la mayoría de los casos después del parto vuelve a sus límites normales).

Este tipo de diabetes puede conllevar complicaciones como macrosomías (niños excesivamente grandes) y complicaciones en el nacimiento, por lo que es importante controlar los niveles de azúcar.

Así, según la Asociación Diabetes Madrid, este tipo de diabetes también está asociada a otras complicaciones. Las mujeres que la sufren suelen padecer hipertensión, aumentan más de peso, acostumbran a tener un riesgo incrementado de cesárea y de acabar desarrollando diabetes mellitus tipo II más adelante.

En el caso de los bebés, suelen nacer con un peso superior a los cuatro kilos y con una probabilidad aumentada de malformaciones, problemas respiratorios y de padecer obesidad tanto en la infancia como en la vida adulta.

Por ello, es importante reducir las complicaciones del embarazo relacionadas con la obesidad, por las consecuencias que pueden tener a largo plazo tanto para la madre como para el niño.

En este sentido, según la Fundación para la Diabetes, durante el embarazo, los objetivos de control son más estrictos que fuera del embarazo.

Las mujeres con diabetes gestacional deben practicar ejercicio y seguir una dieta en la que va a ser especialmente recomendable el repartir los hidratos de carbono a lo largo del día. Esto es especialmente importante con el desayuno, ya que a primera hora de la mañana existe una tendencia a la subida de la glucosa mientras que en la segunda mitad de la mañana la tendencia es la opuesta.

Por tanto, un desayuno ligero y un tentempié con hidratos a media mañana es la norma en prácticamente todos los casos con diabetes gestacional. También el resto del día será conveniente repartir los hidratos y especialmente alimentos como arroz o pasta es preferible consumirlos como acompañamiento más que como plato principal.

Es especialmente importante que la mujer durante el embarazo no pierda peso, incluso si tuviera obesidad, ya que puede inducir a cuadros de cetosis, especialmente dañinos para el feto.

Tras dar a luz, casi siempre la diabetes desaparece, aunque los médicos se asegurarán de ello antes de dar el alta. El postparto y lactancia, por tanto, serán como los de cualquier otra mujer.

Sin embargo, entre 6 y 12 semanas después de dar a luz se debe confirmar que ha desaparecido la diabetes mediante la curva de glucosa convencional